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Querido hijo: Imprimir
Día de ... - Junio - Junio 21 - Día de la Ancianidad

El día que me veas mayor y ya no sea yo, ten paciencia e intenta entenderme.
Cuando, comiendo me ensucie, cuando no pueda vestirme, ten paciencia. Recuerda las horas que pasé enseñándotelo.
Si cuando hablo contigo, repito las mismas cosas una y mil veces, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño, a la hora de dormir, te tuve que explicar una y mil veces el mismo cuento hasta que te durmieras.
No me avergüences cuando no quiera ducharme, no me riñas. Recuerda cuando tenía que perseguirte y las mil excusas que inventaba para que quisieras bañarte.
Cuando veas mi ignorancia sobre las nuevas tecnologías, te pido que me des el tiempo necesario y no me mires con tu sonrisa burlona. Te enseñé a hacer tantas cosas: comer bien, vestirte... y cómo afrontar la vida muchas veces son producto del esfuerzo y la perseverancia de los dos.
Cuando en algún momento pierda la memoria o el hilo de nuestra conversación, dame el tiempo necesario para recordar. Y si no puedo hacerlo no te pongas nervioso, seguramente lo más importante no era mi conversación y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas.
Si alguna vez no quiero comer, no me obligues. Conozco bien cuando lo necesito y cuándo no.
Cuando mis piernas cansadas no me dejen caminar... dame tu mano amiga de la misma manera en que yo lo hice cuando diste tus primeros pasos
Y cuando algún día te diga que ya no quiero vivir, que quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene nada que ver con tu amor, ni con el mío.
Algún día descubrirás que a pesar de mis errores, siempre quise lo mejor para ti y que intenté preparar el camino que tú debías hacer.
No debes sentirte triste, enfadado o impotente por verme de esta manera. Debes estar a mi lado. Intenta comprenderme y ayúdame como yo lo hice cuando tú empezaste a vivir.
Ahora te toca a ti acompañarme en mi duro caminar. Ayúdame a acabar mi camino con amor y paciencia. Yo te pagaré con una sonrisa, y con el inmenso amor que siempre te he tenido.
Te quiero, hijo.

Tu padre, tu madre, tus abuelos.

 
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