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Nochevieja: Decir Feliz año nuevo, es desear que la otra persona sea feliz. Imprimir
Día de ... - Diciembre - Diciembre 31 - Fin de Año

Sin lugar a dudas, todo se trata de una reflexión espiritual.
Decir Feliz Año, es desear que la otra persona sea feliz y Feliz año nuevo. Y de esta manera, despedir y dejar atrás la Nochevieja. 
Muy a contramano del consumismo, Jung daba la razón a San Juan de la Cruz: el deseo busca, en sí la felicidad, "la vida en plenitud" manifestada por uno de los principales oradores, Jesús, pero ella no se encuentra en los bienes finitos ofrecidos por el mercado. 
El arte de la verdadera felicidad consiste en canalizar el deseo hacia dentro de sí y, a partir de la subjetividad impregnada de valores, imprimir sentido a la existencia. 
De forma muy sencilla se consigue ser feliz, incluso cuando hay sufrimiento de por medio. Se trata de una aventura espiritual. Ser capaz de descubrir las varias capas que encubren nuestro ego.
Pero cuando las personas nos sumergimos en las oscuras sendas de la vida interior, guiados por la fe, o por la meditación, tropezamos en nuestras propias emociones, en especial en aquellas que atraen a nuestra razón: somos ofensivos con quienes amamos; rudos con quien nos trata con delicadeza; egoístas con quien es generoso; y prepotentes con quien nos acoge con solícita gratuidad. 
Cuando se trata de penetrar en lo más profundo, además de la razón egótica y de los sentimientos posesivos, entonces nos aproximamos a la fuente de la felicidad escondida detrás del ego; dejando de lado todo lo malo y negativo que nos pasó y en la Nochevieja olvidar y dejar que el pasado quede atrás. 
Existen muchas otras conquistas que pueden darnos placer y una alegre sensación de victoria; pero no son lo suficiente para hacernos felices. Siempre es mejor un mundo sin miseria, ni desigualdad, degradación ambiental ni políticos corruptos. 
Esa desgraciada realidad que nos circunda y de la cual somos responsables por opción u omisión, constituye un llamado desgarrador para comprometernos en la búsqueda de "otros mundos posibles". 
Sin embargo todavía no será el feliz Año Nuevo. El año será nuevo si, en nosotros y en nuestro círculo, superamos lo viejo. Viejo es todo lo que ya no contribuye a hacer de la felicidad un derecho de todos. A la luz de un nuevo marco civilizatorio hay que superar el modelo desarrollista-consumista e introducir, en lugar del PIB, la FIB (Felicidad Interna Bruta), fundada sobre una economía solidaria y sustentable. 
Si lo nuevo se hace adviento en nuestra vida espiritual entonces con toda seguridad tendremos un feliz Año Nuevo sin necesidad de milagros o de cosas mágicas, y aunque el mundo siga siendo conflictivo, la crueldad travestida de dulces principios y el odio disfrazado de discurso amoroso. 
La diferencia es que estaremos conscientes de que, para tener un feliz Año Nuevo, es necesario abrazar un proceso resurreccional: embarazarse de sí mismo, dejar de lado lo defectuoso y dejar el pesimismo para días mejores.

 

 
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