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Ser locutor por Héctor Rossi. Imprimir
Día de ... - Julio - Julio 03 - Día del Locutor

Para algunos un sueño por cumplir, para otros una asignatura pendiente, una profesión escondida, otros tienen la dicha que sea un trabajo diario, pero sin dudas para todos es una vocación que se lleva en el alma.
Porque la voz es el vehículo de nuestros sentimientos, con nuestra voz dijimos mamá, papá, con nuestra voz conquistamos a nuestro primer amor. Nuestra voz la usamos para enseñarle a nuestros hijos, con nuestra voz gritamos, lloramos, dijimos las cosas más duras y más hermosas.
Sólo los que vivimos de esta profesión sabemos con certeza que nuestra voz es el puente entre nuestra alma y el mundo. Por eso elegimos ser locutores.
Ser locutor es poder expresar con una palabra un consejo, dar ánimo a través de un micrófono, hacer llorar con una interpretación o sacar una carcajada con un acting, disfrutar vendiendo un producto, presentando algunos programas de televisión o identificando un medio.
Nosotros sabemos que en cada frase que decimos, aunque estemos leyendo un texto escrito por otro, estamos dejando algo nuestro. Algunos le llaman “estilo”, otros hablan de “marca personal”. Esta publicidad tiene el sello de tal o cual, pero nosotros sabemos que estamos dejando parte de nuestro ser en ese trabajo, eso es ser locutor.
Por eso nos duele cuando no nos valoran, cuando lamentablemente hieren nuestra vocación con actitudes o decisiones que nada tienen que ver con la pasión, el amor y la garra que le ponemos a lo nuestro. Pero seguimos adelante, justamente por eso, porque nosotros no trabajamos de locutores, nosotros somos locutores, como si fuese algo impreso en nuestros genes, incluso antes de nacer, no importa que vengamos o no de una familia dedicada a la comunicación, nosotros teníamos esa misión, nosotros tenemos esa misión.
Recordá cómo descubriste esta vocación, cómo fue el examen de ingreso, los nervios, la angustia, los miedos, la felicidad. Recordá cómo fue el día que finalmente te dieron la noticia de que ingresaste a la carrera. La felicidad de estar cursando, la felicidad de recibirte.
Ahora cerrá los ojos porque las imágenes que vas a ver ahora no están en la pantalla, están en tu corazón. ¿Cerraste los ojos? ¡Dale hacelo un ratito!
Recordá a tus compañeros de curso, a tus profesores, tratá de ir viendo sus caras, hacé memoria auditiva y tratá de escuchar sus voces. Los pasillos y aulas donde estudiaste, las salidas, ¿cómo viajabas? ¿En tren, subte, auto, epa… colectivo, o ibas caminando?
Ahora hacé un esfuerzo más y buscá en tu interior, qué fue lo más lindo que viviste mientras estudiabas, qué fue lo más bello que te regaló esta vocación. Porque ser locutor es la vocación más linda y seguro que algo bello, hermoso e irrepetible te regaló… un amor, hijos, amigos. ¿Qué afectos cercanos te regaló esta profesión? Tratá de capturar esos momentos que tenés en tu interior y no lo olvides porque esa es tu esencia, eso es ser locutor.
Ahora podés abrir los ojos.
Ser locutor es ponerle sonido a nuestra alma, por eso dejamos todo frente a ese micrófono que nos transporta cuando se enciende la luz roja cuando el cartel de aire se ilumina, cuando escuchamos la orden, o cuando vemos la señal del operador.
Sólo nosotros sabemos lo que sentimos en esas milésimas de segundos, solo nosotros sabemos transformar esos nervios iniciales, en el goce más hermoso.
¿Y los afectos? Seguro que ser locutor nos conectó con un afecto especial, un oyente que se convirtió en amigo, una admiradora que después fue nuestra amada, como lo que me pasó a mi, un compañero de trabajo que mágicamente un día empezamos a ver de otro modo hasta enamorarnos o tal vez amigos de fierro, esos que quizás no vemos todos los días, pero que si lo necesitamos están. Esos, que tienen nuestra misma esencia.
Colegas, amigos, profesionales destacados, alumnos de las carreras o simplemente chicos y chicas que sueñan con tener esta profesión. Todos los que estamos acá, hoy compartimos esta misma vocación porque ser locutor es, paradójicamente para nosotros, algo que no podemos describir con palabras, pero tampoco hace falta. Nosotros sabemos lo que es ser locutor.

 
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